La percha T es un viejo en cetrería que figura en grabados centenarios chinos y japoneses. En sí, ésta no es más que un oteadero o arte que le permite a la rapaz, divisar a sus presas
para lanzarse desde ellas y así lograr cazarlas. Por lo tanto, no es ni más ni menos que un árbol más que moderno y trasportable por el cetrero.
El porqué funciona a la perfección está radicado en la más profunda psicología general dentro de la cual existe lo que se denomina reflejo supersticioso.
El reflejo supersticioso, explicado en simples palabras, es aquél que nos hace repetir un acto instintivamente infinidades de veces, dado que en un pasado nos dio resultado. Ej.
Un ejemplo común es el de cruzar los dedos para tener suerte, concentrándonos en ello, o colocándonos la misma gorra o boina o camiseta cuando juega nuestro equipo favorito de football.
Basta que algunas veces hayamos tenido resultados favorables, para que se nos refuerce esta conducta, amén de que en el futuro tengamos suerte o no.
Por lo cual, cuando adiestramos a cualquier rapaz a cazar desde la percha, no hay que colocar
¡NUNCA! comida en ella para que regrese a la T, pués el premio para el ave en sí es la posibilidad de
capturar desde aquélla una presa. Para reforzarle, la forma de enseñarle es justamente, colocar al
ave sobre la
siempre desde la percha y creándole así ¨*un refuerzo de envergadura. Esto debe repetirse por un
corto período que varía según las cualidades del individuo que adiestramos. De cualquier forma, es
un período corto. Pasado éste, debemos asistir a la rapaz en el campo de caza, paseándola sobre la
T, EN LUGARES DONDE ABUNDA LA CAZA para que atrape presas naturales
terminamos de reforzarle definitivamente el proceso.
Haciendo esto, nosotros entraríamos en una comunicación c lara entre el cetrero y el ave, ya
que no la confundiríamos dándole picadas sobre la T, porque si la alimentamos sobre la percha a la
rapaz nobel, ésta no entendería qué pretendemos de ella; es decir, si queremos que cace o si
deseamos que vuelva a la percha.
El beneficio de la percha
ningún premio de comida, lo cual nos da una reserva de recursos para llamarla cuando sea necesario,
al guante o al señuelo.
T y soltarle presas precapturadas y disminuídas de manera tal que las atrape, saliendo
T, es justamente que después de errar una presa, vuelva a ésta sin
*REFUERZO DE ENVERGADURA: explicado con sencillas palabras, es cuando a través de
un premio suculento grabamos en el ave nobel de un solo paso, la importancia de repetir ese
ejercicio, sorprendiéndola con semejante premio. Un ejemplo común sería como el de ir a jugar a
las máquinas tragamonedas y en la primera apuesta ganar el premio mayor. Esto nos haría regresar
a la máquina compulsivamente para probar otra vez nuestra suerte.
Autor del Artículo : Horacio H. Cagnacci.
Correctora de estilo: Prof. Alba Bascou.